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Firma de camiseta[/caption]
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Charla sobre táctica[/caption]
Tradicionalmente las empresas han basado su organización de personal en un sistema piramidal fuertemente jerarquizado, dónde el propietario, director general o gerente representaría la punta de la pirámide y los trabajadores recién llegados a la escala básica de la organización supondrían la base.
La parte central de la pirámide, estaría compuesta por una serie de jefes intermedios que tendrían por abajo o por arriba a su vez otros mandos o subordinados según fuera el caso. De esta forma una decisión en la cúspide o una incidencia destacable surgido/a de la base tendrían que recorrer, en un sentido o en otro toda, o parte, de la estructura para ser atendido/a.
Este sistema, además de lento, es muy peligroso en el sentido de que, al pasar por tantas manos, la información puede ser alterada u omitida, perdiéndose la esencia o efectividad del mensaje. Por otro lado supone una fuente de desmotivación para una gran cantidad de trabajadores, ya que la posibilidad de evolucionar o prosperar laboralmente es remota y está sujeta a los temidos "amiguismos" y "enchufismos" tradicionales , y dónde los méritos personales pueden ser eclipsados fácilmente por superiores o compañeros "trepa".
Las estructuras de trabajadores basadas en equipos autónomos conectados entre sí, suponen un sistema de trabajo qué, aunque en funcionamiento desde hace varias décadas, comienzan a resultar algo habitual desde hace muy poco. Este sistema se basaría en estructuras flexibles de trabajadores que se crearían para atender necesidades o problemas concretos de la empresa.
En este modelo la estructura jerárquica se simplifica enormemente al no existir "jefes", sino coordinadores de proyecto, que pueden designarse, basándose en las cualidades de cada trabajador, en el momento de definir las funciones de cada uno de los miembros del grupo trabajo. Obviamente conceptos como la acumulación de poder o el "apoltronamiento" carecen de sentido en este caso.
Al tratarse de estructuras flexibles, tanto los coordinadores como los efectivos podrían permutarse fácilmente hasta obtener la composición más eficiente para acometer determinado proyecto. Por otro lado, de esta manera es muy fácil, por parte de cada coordinador, descubrir para que actividad está mejor dotado cada trabajador.
La base de este sistema se basa en el rendimiento y la productividad, independientemente de horarios o presencia del trabajador en el centro de trabajo, lo que redunda en una mayor conciliación familiar para el trabajador y por lo tanto una mayor tasa de productividad para la empresa.
El auge de las redes sociales y la posibilidad de establecer relaciones sociales, personales o económicas con, prácticamente, un número ilimitado de individuos, ha propiciado un interesante concepto de consumo, el consumo colaborativo.
Este tipo de actividad se caracteriza por prescindir, parcial o totalmente, del dinero como medio de compra o venta, siendo común el intercambio, el trueque y la colaboración a la hora de obtener un bien o servicio.
Desde compartir el vehículo hasta el llamado coworking, existen infinidad de actividades que se apoyan en el Consumo Colaborativo. En una época dónde el poder adquisitivo se ha reducido dramáticamente, la posibilidad de utilizar como moneda de cambio la propia actividad profesional o ese objeto del que se puede prescindir, resulta extremadamente útil.
Al tratarse de un concepto bastante amplio, ya que abarca desde un simple intercambio entre particulares hasta complejos modelos de colaboración corporativa, es difícil encontrar una reglamentación común. Lo frecuente es que las partes establezca sus propias reglas que garanticen la viabilidad de la transacción, incurriéndose a menudo en situaciones que provocan controversia en cuanto a cuestiones como violación de copyright y límites sobre la ética mercantil. Es el caso por ejemplo de las redes peer-to-peer (P2P o punto a punto) dónde el intercambio de archivos de vídeo o audio de forma libre entre usuarios puede colisionar frontalmente con los derechos de autor.
Incluida dentro del Consumo Colaborativo, Quizá una de las actividades que crece con más fuerza en estos momentos es el Coworking, dónde dos o más profesionales o empresas se benefician del trabajo mutuo para poder diversificar su oferta y obtener mayor espectro de negocio, o simplemente como alternativa al Outsourcing.